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jueves, 13 de agosto de 2026

El sonido escandinavo que conquistó el planeta: La balada interminable de Roxette.

Hay algo profundamente visceral en el pop escandinavo cuando cruza la línea hacia el rock de estadios. Mucho antes de que los algoritmos dictaran las listas de reproducción, dos suecos de rostros contrastados —él, un dandi desgarbado con guitarras afiladas y pluma infalible; ella, una fuerza de la naturaleza con una voz capaz de desgarrar el alma y una planta magnética sobre las tablas— tomaron los estudios de grabación de Estocolmo por asalto y convirtieron la melancolía nórdica en un himno global.

Marie Fredriksson y Per Gessie, Roxette.
Marie Fredriksson y Per Gessie, Roxette.



Ellos eran Roxette.   Y esta es la crónica de cómo un par de amigos de Halmstad conquistaron la cima del mundo sin pedir permiso.

Los componentes: La alquimia perfecta

Roxette nunca fue una banda prefabricada en un despacho discográfico; era la unión de dos sensibilidades musicales que se conocían desde los pasillos y los bares de la costa oeste sueca a finales de los setenta:


  • Marie Fredriksson (1958–2019):
    La voz, el dolor y la elegancia. Con una educación musical autodidacta y un pasado en la escena underground y el folk-rock, Marie poseía un registro vocal escalofriante. Podía pasar de la dulzura más absoluta a un grito de rock and roll en cuestión de segundos. Su presencia escénica —con su icónico cabello corto y su mirada de acero— definía la actitud de la banda.


  • Per Gessle (1950-presente):
    El arquitecto pop, compositor y cerebro melódico. Exlíder de la banda de pop-rock Gyllene Tider, Gessle tenía (y tiene) un talento innato y casi insultante para escribir ganchos radiales que se te quedan grabados en el cerebro para siempre. Él ponía la estructura, la ironía pop y las guitarras rítmicas.

Juntos formaban una extraña pareja complementaria: la templanza y el ingenio de Per equilibraban la tormenta emocional de Marie.

Inicios: De la casualidad americana al bautizo de rock

La génesis de Roxette se remonta a 1986. Por entonces, ambos ya habían tonteado con el éxito en solitario en Suecia. Fue el jefazo de EMI Suecia quien les sugirió unir fuerzas para grabar un tema en inglés: "Neverending Love". Lo firmaron bajo el nombre de Roxette, un guiño directo a la canción homónima de la banda británica de pub-rock Dr. Feelgood (un título que Gessle ya había utilizado en un viejo proyecto en inglés).

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Su álbum debut, Pearls of Passion (1986), funcionó de maravilla en su país natal, pero el gran salto internacional aún se resistía. La leyenda cuenta que un estudiante de intercambio estadounidense llamado Rolf Skoglund regresó a Minesota tras pasar un año en Suecia y le entregó una copia de su segundo álbum a los directores musicales de una emisora local de Mineápolis. La canción era "The Look". La chispa prendió de inmediato en las ondas norteamericanas y el tema voló directamente al número 1 del Billboard Hot 100 sin que la banda tuviera siquiera un contrato en Estados Unidos. El teléfono en Estocolmo no dejó de sonar.

La Carrera: Estadios, listas de éxitos y el rodillo de los noventa

Entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, Roxette se convirtió en una apisonadora comercial solo comparable, en el ámbito escandinavo, con ABBA. Su segundo disco, Look Sharp! (1988), no solo trajo "The Look", sino también la desgarradora "Listen to Your Heart" (otro número 1 en EE. UU.) y "Dangerous".

El punto de inflexión definitivo llegó en 1990 de la mano del cine. La productora de la película Pretty Woman buscaba una balada y se fijó en un tema que la banda había lanzado años antes como sencillo navideño en Europa. Al reeditarse bajo la banda sonora de la película, "It Must Have Been Love" se convirtió en un monstruo interplanetario, dándoles su tercer número 1 consecutivo en Estados Unidos y definiendo el sonido romántico de toda una generación.

Lejos de frenar, en 1991 publicaron Joyride, cuyo tema homónimo abrió con silbidos y guitarras abrasadoras para regalarles su cuarto y último número 1 en la cima del Billboard. Las giras mundiales se convirtieron en maratones de estadios abarrotados en América Latina, Europa, Australia y Asia. Eran la definición perfecta del pop-rock de guitarras de estadio: dinámicos, potentes en directo y melódicos hasta el paroxismo.



Discografía esencial: Los hitos de una era

La discografía de Roxette está jalonada de discos de platino y sencillos que hoy son historia viva de la cultura pop:

  • Look Sharp! (1988) – El Big Bang comercial internacional.

  • Joyride (1991) – Su álbum más exitoso y eufórico (más de 11 millones de copias vendidas).

  • Tourism (1992) – Un concepto brillante: grabado en habitaciones de hotel, pruebas de sonido y conciertos improvisados por medio mundo durante sus giras, capturando la energía cruda del grupo.

  • Crash! Boom! Bang! (1994) – Un disco más maduro, acústico y sofisticado que demostró que sabían apartarse del artificio comercial para buscar texturas más oscuras.

La separación, el dolor y el milagro del regreso

Cuando el milenio cambió, la maquinaria se detuvo de golpe. En septiembre de 2002, Marie Fredriksson se desvaneció en el baño de su casa tras sufrir un derrame cerebral. Los médicos le diagnosticaron un agresivo tumor cerebral. El pronóstico era aterrador y el futuro del grupo quedó suspendido en el vacío absoluto. Durante años, mientras Marie luchaba contra las secuelas del cáncer y las radioterapias, el mundo contuvo la respiración.

Contra todo pronóstico, la fuerza de voluntad de Fredriksson triunfó.   En 2009, apareció por sorpresa sobre el escenario durante un concierto de Per Gessle en Ámsterdam para cantar a dúo. La química seguía intacta. El mundo reclamaba su música y Roxette resurgió de sus cenizas con una vitalidad renovada, lanzando discos como Charm School (2011) y Good Karma (2016), y embarcándose en giras de reencuentro que demostraron que su repertorio no había envejecido ni un solo día.

Marie Frediksson



Lamentablemente, el desgaste físico y los problemas de salud derivados de sus tratamientos médicos obligaron a Marie a retirarse definitivamente de los escenarios en 2016. Tres años después, el 9 de diciembre de 2019, el mundo lloró su pérdida definitiva. Su fallecimiento cerraba de forma trágica el capítulo más brillante del pop sueco moderno.

La actualidad: Manteniendo la llama encendida

¿Qué queda de Roxette hoy? Su legado es imborrable, pero la historia del grupo no se detiene en un museo de recuerdos.

Per Gessle y Lena Philipsson, Roxette actualmente

Per Gessle, incapaz de dejar atrás el cancionero que construyó junto a su eterna compañera, decidió mantener vivo el espíritu del grupo. Tras experimentar con el proyecto PG Roxette, Gessle relanzó oficialmente el nombre de Roxette en los escenarios internacionales, apostando por un formato de gira de grandes éxitos. Para honrar la memoria de Marie sin caer en sustituciones imposibles, se unió a la legendaria estrella del pop sueco Lena Philipsson como vocalista principal invitada.

Lejos de buscar un reemplazo, Gessle dejó claro desde el primer momento que nadie puede sustituir a Marie Fredriksson: el objetivo de esta nueva etapa es celebrar un catálogo atemporal, permitiendo que estadios repletos en Europa y América vuelvan a rugir al unísono con los acordes de "The Look" y "Joyride".

Roxette ya no es solo un dúo: es una institución del rock melódico, una cicatriz hermosa en la memoria colectiva y la prueba definitiva de que las grandes canciones, las que se escriben desde la honestidad y el talento, nunca mueren; simplemente se quedan a vivir para siempre en la radio de medianoche.

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